LA EXPANSIÓN DEL ISLAM.
Aunque una religión, el nacimiento del Islam en el siglo VII estuvo automáticamente aparejado al surgimiento de un imperio árabe que, en sus diversas encarnaciones, subdivisiones y estados satélites ocuparía todo Oriente Medio, el norte de África y la península ibérica durante los siguientes siglos. Las dinastías omeya, abbasí y selyúcida gobernaron durante centenares de años dichos territorios, hasta el surgimiento de una nueva potencia musulmana que ejercería de heredera (aunque no árabe): el Califato Otomano.
